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JATROPA CURCAS - REVIVE EL DESIERTO -

JATROPA CURCAS - REVIVE EL DESIERTO -

 

 

Jatropha: del griego iatrós = médico, y trophé = alimento

Según datos científicos, el jatropha curcas (Jatropha Curcas L.) es una oleaginosa de porte arbustivo, perteneciente a la familia de las Euforbiáceas, que tiene más de 3 mil 500 especies agrupadas en 210 géneros. Pero la verdad menos solemne y más concreta es que el jatropha curcas es un árbol aparentemente inútil y bastante feo. Tan inútil y tan feo que casi llegó a extinguirse en Nicaragua, porque nadie se tomaba la molestia de sembrarlo ni de dejarlo crecer.

Sólo se utilizaba como cerca viva: sus frutos venenosos ahuyentan el ganado, con lo que se asegura que las reses permanezcan en los pastos. El jatropha curcas no sirve para sombra, porque en el verano, cuando el calor aprieta, se le caen las hojas. Ni para leña, porque su madera arde mal. En una palabra, un árbol bueno para nada.

De Africa llegó la noticia

La sospecha de la posibilidad de que era muy bueno para algo llegó desde un lugar insospechado: el Africa negra. El tempate, árbol originario de la América Latina, había llegado allí en las galeras portuguesas que traficaban con esclavos hacia Brasil.
En los países africanos de Cabo Verde, Madagascar y Malí se utilizaba el aceite de la semilla para la producción de combustible, que servía para consumo y para el alumbrado público. En 1988, y casi por casualidad, llegó a Nicaragua esta información. El buen uso que de ella se hizo es una manifestación de los frutos que podría dar una eficiente comunicación Sur-Sur.

La vocación de la Jatropha Curcas

El jatropha curcas es un árbol con vocación tercermundista. Sobrevive y crece en las tierras marginales y erosionadas, en las tierras que ya no sirven para la actividad agrícola, porque se agotaron. Existe una variedad traída desde Cabo Verde, que necesita poca agua para crecer: con 200-250mm. de precipitaciones lluviosas por año tiene suficiente, aunque tampoco le molestan las lluvias copiosas de hasta 2 mil mm. por año. En pocas palabras, el jatropha curcas crece donde no crece casi nada y se puede adaptar a la inundación y a la sequía.

En cuanto a la productividad, su vocación es de servicio: empieza a producir de manera rentable al cabo de un año de sembrado, su producción se incrementa año con año durante los primeros 5 años y a partir de ahí se estabiliza en los 30-50 años que le quedan de vida:


Todo tiene un uso

El fruto del jatropha curcas es como una pelotita de ping-pong de color café claro en cuyo interior, envuelta en una cascarita pergaminosa, se encuentran varias semillas del tamaño, forma y apariencia de una almendra, aunque más blancuzca.

Para obtener la almendra, es preciso pelar el fruto. Pero como el jatropha curcas es un árbol para pobres, las peladuras también sirven. No se botan, se almacenan en un tanque especial donde, mediante un proceso natural, se transforman en biogás y fertilizante líquido.

En este primer paso, se obtienen las almendras, todavía envueltas en su cascarita pergaminosa de color grisáceo, la que es necesario eliminar. Para ello, se secan las semillas en un horno especial.


Del horno, la semilla pasa a un molino, donde se separa la almendra de la cascarilla. La almendra continúa su proceso y la cascarilla regresa al horno de secado, donde sirve también como combustible, porque aquí nada se pierde. Entretanto, la semilla es prensada y en este paso, se obtienen dos productos. El jugo de la semilla, que es un aceite vegetal que puede ser utilizado en la alimentación humana. Y una torta prensada, que es lo que queda de la almendra después de exprimirla.

Esta torta, que contiene algunos componentes tóxicos, también es muy útil: una vez eliminados los elementos peligrosos, se transforma en un excelente alimento balanceado para el ganado,
con un contenido proteínico superior al 50%

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